Durante la menstruación, que suele comenzar entre los 11 y los 14 años y continúa hasta que las mujeres entran en la menopausia, la sangre y el tejido mucoso de la capa endometrial del útero (la más interna) se expulsan en ciclos de aproximadamente un mes, si no se produce un embarazo. Aunque advertir coágulos en la sangre menstrual a veces causa preocupación, suele ser una situación normal.
Durante el sangrado menstrual las células endometriales que recubren la pared interior del útero se desprenden y salen del cuerpo. En ese momento el cuerpo libera proteínas que hacen que la sangre del útero coagule. Esa coagulación impide que los vasos sanguíneos de la pared interior del útero sigan sangrando.
La sangre que sale del cuerpo de la mujer contiene también esas proteínas de la coagulación. En los momentos en que el flujo es más abundante, el hecho de que las proteínas de la coagulación de la sangre empiecen a agruparse puede provocar coágulos en la sangre menstrual. Esto ocurre por lo general cuando la sangre menstrual se acumula en el útero o en la vagina antes de ser expulsada del cuerpo.
Además, en la endometriosis y la adenomiosis, situaciones que las mujeres padecen con frecuencia, pueden observarse sangrados anormales y coágulos de sangre. Entre las enfermedades derivadas del crecimiento del tejido uterino en una zona distinta de la pared interior del útero, en la endometriosis el tejido endometrial se desarrolla de forma anormal fuera del útero, mientras que en la adenomiosis lo hace dentro del músculo uterino.
La endometriosis es una afección crónica que debe tratarse
En las pacientes con endometriosis la intensidad de los síntomas puede variar. Entre los síntomas clásicos de la endometriosis pueden citarse el dolor, el dolor durante o después de las relaciones sexuales, la infertilidad y los movimientos intestinales dolorosos. Como estos síntomas pueden ser también signo de otras afecciones, debe consultarse sin falta a un especialista. En algunos casos la endometriosis no muestra ningún signo y puede diagnosticarse por casualidad durante una exploración médica.
En el tratamiento de la endometriosis pueden usarse opciones farmacológicas o quirúrgicas, o bien las pacientes sin una molestia clínicamente importante pueden solo vigilarse. Aunque el quiste de chocolate puede reducirse con el tratamiento farmacológico, no desaparece. Lo que se busca la mayoría de las veces es que su diámetro disminuya algo, al menos que no crezca, y más importante aún, que las molestias de la paciente desaparezcan clínicamente o se reduzcan lo suficiente para no afectar a su vida. Con el tratamiento farmacológico se pretende prevenir la recidiva y reducir las molestias. A veces puede aplicarse también tratamiento farmacológico antes del procedimiento quirúrgico para reducir el quiste y facilitar la operación.
El procedimiento quirúrgico se realiza por lo general como cirugía mínimamente invasiva (cirugía robótica o laparoscópica). Hoy en día, salvo en situaciones muy excepcionales, no se emplea la cirugía abierta en la cirugía de la endometriosis. Por su estructura, el quiste de chocolate se adhiere al ovario mucho más fuertemente que un quiste normal.
Si se aplica demasiada fuerza puede llegarse a una situación como la extirpación de tejido ovárico. Por ello, en la cirugía endoscópica es muy importante separar con delicadeza el quiste de chocolate del tejido ovárico sano y proteger bien el tejido sano restante.
