Tratamientos

Dolor pélvico crónico

La región pélvica es la zona situada bajo el ombligo, la parte más baja del abdomen. El dolor que provoca esta zona se denomina dolor pélvico.

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El dolor pélvico crónico se define como el dolor de la región pélvica que dura más de 6 meses. Es uno de los problemas más frecuentes entre las mujeres. El 25 % de las mujeres con dolor pélvico crónico pasa 2 o 3 días en cama cada mes. Aproximadamente la mitad de ellas necesita interrumpir sus actividades diarias durante uno o más días al mes. El 90 % siente dolor durante las relaciones sexuales. El dolor pélvico crónico puede tener muchas causas. Si se debe a otro problema de salud, tratar esa causa basta para aliviar el dolor.

¿Qué se observa en el dolor pélvico crónico?

El dolor intenso puede persistir mucho tiempo. Provoca fatiga física, mental y psicológica. La paciente atraviesa cambios emocionales y de conducta en su vida diaria para afrontar el dolor. En el dolor pélvico crónico pueden observarse las siguientes situaciones:

  • Persistencia del dolor durante 6 meses o más
  • Los tratamientos convencionales alivian poco o nada el dolor
  • La paciente tiene dificultad para dormir o duerme demasiado, presenta estreñimiento, pérdida de apetito, lentitud de movimientos o de reacciones y otros signos de depresión, tristeza constante y llanto frecuente
  • Actividad física en continuo descenso
  • Dificultad para cumplir con sus funciones como esposa, madre y trabajadora

¿Cuáles son las causas más frecuentes del dolor pélvico crónico?

Endometriosis: es la presencia de tejido endometrial fuera del útero. Debido a los cambios hormonales, ese tejido se engrosa, se desprende y sangra, igual que el revestimiento del útero. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre en el útero, no puede expulsarse por la vagina; puede provocar quistes o adherencias en la pelvis y causar dolor pélvico crónico. Puede generar adherencias muy intensas alrededor de los ovarios y del útero. Aunque la endometriosis puede no causar ninguna molestia, también puede manifestarse con dolor al orinar, dolor al defecar y dolor intenso durante la menstruación o las relaciones sexuales.

Espasmo doloroso de los músculos del suelo pélvico: es la contracción involuntaria de los músculos del suelo pélvico que sostienen el útero, la vejiga y el recto dentro de la pelvis. Se acompaña de un dolor intenso, similar al de un calambre en la pierna, y puede ser unilateral o bilateral. El diagnóstico se realiza mediante la exploración ginecológica, que debe llevar a cabo un médico con formación específica en este tema; de lo contrario el diagnóstico puede pasarse por alto con facilidad.

Enfermedad inflamatoria pélvica (crónica): las infecciones de transmisión sexual pueden provocar infecciones prolongadas y persistentes y adherencias importantes alrededor de los órganos pélvicos, los ovarios y el útero. Por eso la paciente puede sentir dolor.

Miomas: son tumores benignos del útero. Pueden provocar sensación de plenitud y presión en la pelvis.

Síndrome del intestino irritable: síntomas como hinchazón, estreñimiento y diarrea pueden estar relacionados con el síndrome del intestino irritable, que puede provocar dolor y sensación de presión en la zona pélvica.

Síndrome de vejiga dolorosa (cistitis intersticial): esta afección puede asociarse a dolor recurrente en la vejiga y necesidad frecuente de orinar. La paciente siente dolor cuando la vejiga está llena y un alivio temporal al vaciarla. Para el diagnóstico se emplea una serie de pruebas, entre ellas la observación de la vejiga desde dentro con una cámara.

Síndrome de congestión pélvica: las venas dilatadas y varicosas alrededor del útero y de los ovarios pueden provocar dolor. Estas pacientes también pueden tener varices en las piernas, las pantorrillas y el periné.

Dolor de la pared abdominal anterior: el dolor neuropático (molestias similares a las que se observan en los pies de las personas con diabetes), sobre todo tras operaciones previas, también puede aparecer en esta zona. El diagnóstico y el tratamiento de este dolor son muy distintos de los del resto de causas.

Factores psicológicos: la depresión, el estrés crónico o el abuso sexual o físico pueden aumentar el riesgo de dolor pélvico crónico. El estrés emocional empeora el dolor y convivir con el dolor genera estrés emocional, de modo que la paciente se encuentra en un círculo vicioso.

Sin embargo, en muchos casos no es posible atribuir el dolor pélvico crónico a una sola causa. En estas situaciones complejas, el objetivo del tratamiento debe ser mejorar la calidad de vida reduciendo el dolor y los demás síntomas.

¿Cómo se diagnostica el dolor pélvico crónico?

Cuando su médico recoja su historia clínica es muy importante que describa el problema con detalle. Infórmele también de todos sus antecedentes médicos, de sus antecedentes familiares y de su medicación. Tras una historia clínica detallada pueden emplearse para el diagnóstico la exploración ginecológica, los análisis de sangre y las técnicas de imagen (ecografía, resonancia magnética).

¿La exploración ginecológica en el dolor pélvico es distinta de la habitual?

Es bastante distinta. Debe examinarse con cuidado toda la pared vaginal, los ligamentos de suspensión del útero, los nervios pélvicos y la presencia de puntos gatillo de dolor. Debe realizarse un mapeo vaginal del dolor y determinarse si el dolor se limita a esa zona o si irradia. Si se sospecha afectación de los nervios pélvicos se realizan pruebas especiales. También pueden emplearse en el diagnóstico métodos que detienen el dolor de forma temporal.

Pueden solicitarse un cultivo vaginal y análisis de sangre y orina para descartar infecciones.

¿Qué métodos de imagen pueden utilizarse?

La ecografía se utiliza como técnica de imagen estándar para detectar la presencia de quistes o miomas.

Otros métodos de imagen: sobre todo la resonancia magnética puede aportar información útil. Aquí los protocolos estándar de resonancia pueden no ser suficientes. El equipo adecuado debe ser capaz de obtener imágenes muy precisas y contar con un equipamiento especial para mejorar la calidad de la imagen durante la adquisición. Estas características solo están disponibles en un número muy limitado de centros de imagen. Además, es muy importante que las imágenes sean valoradas por un radiólogo con experiencia en estos temas.

¿Se utiliza la laparoscopia en el diagnóstico?

Hoy en día la laparoscopia se utiliza en general más para el tratamiento que para el diagnóstico. En este método quirúrgico se introduce una pequeña cámara en el abdomen a través de una incisión pequeña y se examinan los órganos pélvicos en busca de tejido anormal o signos de infección. Este método es especialmente importante para el diagnóstico de la endometriosis y de las infecciones pélvicas crónicas.

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