El istmocele, también llamado «defecto de la cicatriz de cesárea», puede describirse como una complicación que puede aparecer tras un parto por cesárea. Este problema de salud, cuya frecuencia aumenta con el incremento de las tasas de parto por cesárea en todo el mundo, se asocia a muchos problemas ginecológicos y obstétricos distintos.
¿Qué es un istmocele (enfermedad de la cicatriz de cesárea)?
Cuando se realiza con las indicaciones correctas (parto que no progresa, bebé en posición de nalgas o transversa, bebé muy grande, estrechez de la pelvis, incisión de una cesárea previa no apta para un parto vaginal, sufrimiento del bebé en el útero, etc.), la cesárea es una cirugía que puede salvar la vida tanto de la madre como del bebé. De hecho, esta afirmación también se confirma con los datos publicados por la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, por muchos beneficios que tenga, el parto por cesárea también conlleva complicaciones propias. Una de las más destacadas de estas complicaciones es el istmocele, es decir, el defecto de la cicatriz de cesárea. El istmocele o enfermedad de la cicatriz de cesárea puede definirse como la situación en la que, tras una cesárea previa, la mala curación del lugar que se cortó para extraer al bebé y después se suturó provoca una separación en los bordes de la sutura y la formación de una pequeña bolsa. Para que la bolsa formada en la zona se considere un istmocele debe medir al menos 2 mm. El istmocele se forma por lo general en la pared anterior del útero, en la parte superior del canal cervical.
El istmocele puede compararse con una pequeña bolsa que se forma hacia la parte externa del útero por una curación incompleta en la zona de la incisión de la cesárea; puede tener formas distintas, como de gota, triángulo o rectángulo. En esta cavidad puede acumularse sangre o líquido. La acumulación de sangre menstrual en la cavidad puede alterar la implantación del embrión (del bebé) en el útero. Es decir, en estas mujeres que han tenido su primer parto, la presencia de un istmocele puede impedir el siguiente embarazo, o sea, puede ser una causa de infertilidad de origen femenino.
¿Cuáles son los signos de un istmocele?
¡Ante un sangrado en forma de manchado muy prolongado que no cesa junto con antecedentes de cesárea debe pensarse sin falta en él!
Los signos del istmocele y su intensidad pueden variar de una persona a otra. Entre los signos más frecuentes se encuentran el sangrado en forma de manchado prolongado, el dolor en la zona pélvica, el flujo vaginal, el dolor durante la menstruación, el embarazo ectópico como consecuencia de la implantación del embrión en esa bolsa, el dolor durante las relaciones sexuales y la infertilidad de origen femenino. El istmocele puede hacer que las mujeres presenten flujos vaginales por lo general malolientes y con consistencia y color alterados, sufran dolor inguinal y noten flujos marrones que continúan un tiempo después de terminar la regla. Sobre todo ante sangrados en forma de manchado que ocupan casi la mayor parte del mes, si la paciente tiene antecedentes de cesárea debe pensarse en él sin falta. Las mujeres que presentan estos signos y que tienen dificultades para quedarse embarazadas tras un parto por cesárea deben acudir a la consulta de especialistas en ginecología y obstetricia.

¿Cómo aparece un istmocele?
Aunque no existe una causa cierta sobre cómo aparece el istmocele, hay distintas opiniones al respecto. Podemos hablar de dos causas importantes: la primera es una curación insuficiente del lugar de sutura de la cesárea y la segunda está relacionada con la técnica quirúrgica. La idea es que existe un problema mecánico en el punto de salida de esta bolsa que puede formarse como consecuencia de la cicatrización en la zona de la incisión de cesárea. El problema mecánico en la salida hace que se acumule sangre o líquido en la zona y, cuando se acumula sangre, la inflamación resultante da lugar a la formación de vasos sanguíneos finos y delicados. Como consecuencia de todos estos cambios se desarrolla el istmocele.
¿Cómo se diagnostica un istmocele?
Se recomienda que las mujeres con antecedentes de parto por cesárea que presenten signos de defecto de la cicatriz de cesárea se sometan a una exploración. Junto con la escucha de la historia de la enfermedad, en este contexto pueden ser necesarias diversas pruebas. En general, es posible diagnosticar esta complicación que puede aparecer tras una cesárea gracias a los métodos de imagen.
Ecografía transvaginal: durante la prueba la sonda de ecografía se coloca dentro de la vagina. Así, las imágenes del útero y de los ovarios pueden transmitirse al monitor a través del ecógrafo. Sobre todo durante la menstruación, la bolsa del istmocele puede verse aún más fácilmente.
Sonografía con infusión de suero salino (SIS): la SIS, que también puede llamarse sonohisterografía, se realiza administrando suero salino estéril dentro del útero con ayuda de un catéter que puede introducirse a través de la vagina y el cuello uterino hasta el interior del útero. Para recurrir a este método de imagen se suele esperar a que termine el periodo menstrual. Puede realizarse con seguridad en los días posteriores al fin del sangrado menstrual. Este método se utiliza muy rara vez.
Histerosalpingografía: también conocida como radiografía uterina con contraste; tras administrar un medio de contraste en el útero y en las trompas se realiza un estudio con métodos radiográficos. Igual que la SIS, se recurre a este método muy rara vez.
Resonancia magnética: se usa rara vez en el diagnóstico del istmocele. Pero cuando se utiliza ofrece una muy buena posibilidad de establecer el diagnóstico.
Histeroscopia diagnóstica: es un método de imagen basado en el principio de valorar, entrando por el cuello uterino, la parte interior del útero y las zonas de las trompas que se abren al útero con ayuda de una cámara.
Hoy en día, gracias a ecógrafos muy avanzados, el diagnóstico puede establecerse fácilmente solo con la ecografía.
¿El istmocele causa esterilidad?
La cicatriz de cesárea, que puede formarse poco tiempo o mucho tiempo después de un parto por cesárea, puede causar infertilidad. Igual que en el hidrosálpinx (trompas inflamadas), se acepta que en una parte de las mujeres a las que se diagnostica un istmocele (en qué proporción no está claro por ahora) estas bolsas pueden dañar los espermatozoides y alterar el proceso de implantación del embrión en el útero.
Tratamiento del istmocele
En todas las mujeres que desarrollan un istmocele tras un parto por cesárea, los signos del istmocele no se observan en todas las pacientes. Esta complicación, que puede provocar síntomas molestos en algunas mujeres, no causa ningún problema en otras. Cuando se advierten los signos de un istmocele y se diagnostica esta complicación, presentamos a nuestras pacientes las opciones de tratamiento.
En el tratamiento del istmocele destaca como método más definitivo la cirugía del istmocele. Gracias al avance de la tecnología, la cirugía del istmocele puede realizarse por vía laparoscópica, es decir, con el método cerrado, o con cirugía robótica. En el proceso de decidir el método de tratamiento, tanto como los síntomas que sufren las pacientes y que reducen su calidad de vida, también tiene un efecto determinante si desean o no tener hijos en el futuro.
Con el efecto del avance tecnológico, la cirugía robótica cobra cada vez más protagonismo en el tratamiento del istmocele. Por la propia naturaleza de la cirugía robótica es posible realizar un trabajo muy delicado sobre la paciente. En la cirugía robótica, que permite ampliar las imágenes hasta poder observar el más mínimo detalle, puede evitarse por completo la aparición de temblor de la mano y suturar resulta también más fácil, lo que hace que la operación transcurra de forma más cómoda. Como la sutura del tejido dañado se realiza con mucho éxito, también puede aumentar el éxito de los resultados obtenidos. Tras la cirugía robótica las pacientes pueden recibir el alta al día siguiente y volver a su vida diaria en poco tiempo.
En las pacientes en las que se forma una bolsa más pequeña, si además no hay deseo de embarazo, la cirugía histeroscópica también puede ofrecerse a la paciente como método de tratamiento alternativo.
