Cuando el tejido endometrial de la pared interior del útero se adhiere a zonas anatómicas situadas fuera del útero, como el ovario o las trompas de Falopio, se habla de endometriosis, es decir, de la enfermedad del quiste de chocolate. Este tejido llamado endometrio también puede verse, con menor frecuencia, en las vías urinarias.
En alrededor del 1 % de las mujeres con endometriosis la enfermedad se observa en las vías urinarias. Establecer el diagnóstico de endometriosis de las vías urinarias es sumamente difícil, porque muchas mujeres con endometriosis pueden no darse cuenta de que la enfermedad afecta a las vías urinarias.
Si la paciente tiene además otras lesiones de endometriosis, puede diagnosticarse mientras se investiga la causa del dolor intenso ligado a esas lesiones. Si la enfermedad está solo en el sistema urinario, llegar al diagnóstico puede llevar tiempo. Por eso a veces pasa desapercibida. Una de las razones del diagnóstico tardío es que la endometriosis de las vías urinarias no causa signos específicos.
¿El diagnóstico tardío de la endometriosis urinaria provoca una situación grave?
Por desgracia, la afectación de la vejiga tampoco provoca una molestia clara. Lo que se observa en las pacientes con molestias es dolor pélvico y, raramente, sangre en la orina. Esa sangre es más bien detectable mediante un análisis de orina que visible a simple vista. En especial la afectación de los uréteres (los conductos urinarios) puede causar pérdida renal silenciosa.
Por ello el diagnóstico precoz de la afectación ureteral es muy importante. En una parte importante de las pacientes con afectación de la vejiga o del uréter se detectan además lesiones de endometriosis en el ovario, el intestino y el útero. Detectar la endometriosis en el ovario y el intestino es mucho más fácil. En estas pacientes, sobre todo si hay un nódulo mayor de 3 cm en el intestino, debe pensarse en la afectación ureteral.
¿Cuáles son los signos de la endometriosis de las vías urinarias?
Aunque la endometriosis del sistema urinario no siempre da signos, en algunas mujeres puede causar infertilidad, aumento de la frecuencia urinaria y dolor en la zona de la espalda. Pero hay que tener presente que el 50 % de las pacientes no tiene ningún síntoma. En algunas mujeres puede observarse sangre en la orina durante la menstruación. Con frecuencia se confunde con una cistitis (infección de las vías urinarias o de la vejiga).
¿Cómo se diagnostica?
En el 85 % de las mujeres con endometriosis de las vías urinarias estos quistes se encuentran en la vejiga. El 10 % está en el uréter, el 4 % en los riñones y el 2 % en la uretra. Una de las razones por las que el diagnóstico diferencial es tan difícil es que los signos que aparecen se parecen mucho a los de otras enfermedades de las vías urinarias.
En casi la mitad de las pacientes con endometriosis de las vías urinarias no se observan signos. En el 25 % hay dolor en los costados y en el 15 % se observa el signo de sangre abundante en la orina. Por lo general la enfermedad no causa ningún signo hasta que se vuelve muy grave. La endometriosis en las vías urinarias suele causar sangre en la orina, incapacidad para retener la orina o micciones frecuentes.
La infección de las vías urinarias tiene signos parecidos. Por eso el diagnóstico es sumamente difícil. Ante la sospecha se realiza una exploración por imagen con ecografía transvaginal. En algunos casos puede preferirse la resonancia magnética en lugar de la ecografía. Además se emplean el análisis de orina, la biopsia y la histología.
Métodos de tratamiento
En la endometriosis de las vías urinarias los métodos de tratamiento varían según los signos, la hidronefrosis y la obstrucción de las vías urinarias. El tratamiento médico puede ser eficaz para reducir el dolor. Entre los tratamientos médicos se utilizan pautas basadas en progesterona, la terapia con estrógeno y progesterona o los análogos de la hormona liberadora de gonadotropinas.
El tratamiento médico reduce las lesiones existentes pero no las elimina. Como resultado, con frecuencia se trata mediante cirugía. Con cirugía laparoscópica o robótica se extirpa en estas pacientes la lesión situada sobre la vejiga o el uréter afectados por la endometriosis, y los tejidos se reparan tras la incisión. Con este método las lesiones pueden eliminarse.
El punto más importante en el tratamiento quirúrgico de la endometriosis del sistema urinario es que en el equipo quirúrgico participe también un urólogo con experiencia en estos temas. Bajo la coordinación del cirujano de endometriosis y junto con el urólogo, todas las lesiones de endometriosis del sistema urinario pueden extirparse por completo y la cirugía puede completarse sin dañar los órganos y con complicaciones mínimas.
Que estas dos especialidades manejen la enfermedad juntas supone una ventaja muy importante tanto para el manejo de las complicaciones que puedan surgir tras la operación como para el seguimiento de estas pacientes.
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