La endometriosis, conocida popularmente como quiste de chocolate, es el asentamiento y el crecimiento del tejido endometrial de la capa más interna del útero fuera del útero, dentro de tejidos y órganos sanos. La endometriosis es una de las afecciones que se diagnostican tarde y con dificultad, porque según las zonas que afecte puede provocar situaciones clínicas distintas y, en consecuencia, signos distintos.
La enfermedad que aparece solo en la superficie de los órganos se llama endometriosis superficial, y la que ha avanzado más de 5 milímetros hacia el interior de los órganos pélvicos se llama endometriosis profunda. En estas pacientes se encuentran con frecuencia también endometriomas (quistes de chocolate) en el ovario y, en el útero, la adenomiosis, la forma uterina de la endometriosis. Dentro de estos quistes hay un líquido marrón y, por su aspecto, se denominan quistes de chocolate.
Las zonas donde aparece la endometriosis profunda suelen ser el intestino, la vejiga, los uréteres (el conducto que transporta la orina), la pared posterior de la vagina, la antigua cicatriz de cesárea, el nervio sacro y el ciático, el diafragma y los ligamentos uterosacros (los ligamentos que sostienen el útero; el nervio que transmite el dolor del útero pasa justo al lado).
La endometriosis profunda es el tipo de endometriosis más difícil de diagnosticar y de tratar. Se observa con menos frecuencia que el endometrioma de los ovarios. En los casos de endometriosis, la proporción de endometriosis profunda es de alrededor del 10 %.
Signos de la endometriosis profunda
Uno de los principales elementos que dificultan el diagnóstico en la endometriosis es que no existe correlación entre el nivel de dolor y el estadio de la enfermedad. Mientras que en pacientes con muy pocas adherencias pueden aparecer calambres casi insoportables y dolor intenso, en pacientes con endometriosis profunda pueden manifestarse signos muy leves.
Sin embargo, en general las lesiones de endometriosis profunda suelen provocar una sensación de dolor intensa por el gran número de redes nerviosas. Entre los signos más frecuentes de la endometriosis profunda se observan a menudo dolor pélvico, ciclos menstruales dolorosos, relaciones sexuales dolorosas, defecación dolorosa, hinchazón del abdomen como si estuviera embarazada sobre todo durante la regla, deposiciones en forma de lápiz y periodos de diarrea que recuerdan a una enfermedad intestinal.
Según el órgano afectado se observan molestias muy distintas: pie caído y dificultad para caminar en la endometriosis del nervio ciático, dolor en el hombro derecho en la endometriosis diafragmática y, en la endometriosis de la cicatriz de cesárea, una tumefacción dura y dolorosa palpable durante la regla en la cicatriz o justo al lado. En algunas pacientes puede verse un único signo, mientras que en otras pueden aparecer varios.
Métodos de tratamiento de la endometriosis profunda
El tratamiento de la endometriosis profunda varía por lo general según dónde se encuentre y cuánto afecte a los órganos. Puede responder a los tratamientos farmacológicos, y las pacientes que responden bien al tratamiento administrado pueden seguir usándolo bajo observación.
En la enfermedad avanzada que no responde al tratamiento farmacológico se recurre al tratamiento quirúrgico. En el tratamiento quirúrgico, la cirugía mínimamente invasiva se acepta en todo el mundo como el patrón de referencia. En la endometriosis profunda la operación es más compleja.
El cirujano de endometriosis debe limpiar las lesiones y el tejido cicatricial sin dañar los tejidos de alrededor. Cuando la operación se hace necesaria, debe ser realizada sin falta por cirujanos especializados en este campo.
La cirugía de la endometriosis profunda debe estar siempre dirigida por un equipo. Según el tejido afectado, un cirujano general, un urólogo, un cirujano hepático y un cirujano torácico deben acompañar en el equipo al cirujano de endometriosis.
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