La irregularidad menstrual, que muchas mujeres pueden considerar normal o pasar por alto, puede ser signo de enfermedades muy serias. Tener reglas regulares, en cambio, es un indicador de que muchos sistemas del cuerpo de la mujer funcionan correctamente. Por eso la irregularidad menstrual, que puede verse como un trastorno sencillo, puede ser un problema que hay que tener en cuenta.
¿CUÁLES SON SUS SIGNOS Y SUS CAUSAS MÁS FRECUENTES?
Aunque se considera normal que la regla sea irregular en los primeros años, si esta situación sigue tras unos años requiere sin falta seguimiento. Al definir la irregularidad menstrual, las mujeres suelen pensar en que el tiempo entre dos reglas sea mayor de lo esperado, pero que el intervalo sea menor de 21 días también indica irregularidad. En resumen, los intervalos del ciclo menstrual menores de 21 días y mayores de 35 días se consideran signo de irregularidad. Además, la cantidad del sangrado menstrual y que el sangrado dure menos de 2 días o más de 10 también deben tomarse como signo de irregularidad.
Entonces, ¿a qué puede deberse la irregularidad menstrual? Las causas más frecuentes son el estrés, los desajustes hormonales, el uso de medicamentos, la pérdida o el aumento repentino de mucho peso, hacer demasiado ejercicio y un índice de masa corporal muy bajo (un peso muy por debajo de lo que corresponde a la altura). Además, la enfermedad tiroidea (bocio), las enfermedades del hígado, la diabetes y la depresión ligada a los medicamentos o la depresión clínica también pueden causar irregularidad menstrual. La irregularidad, que al mismo tiempo puede ser signo de cánceres ginecológicos como el de útero y el de cuello uterino, también puede deberse al muy frecuente síndrome de ovario poliquístico (SOP) (¡se ve en 1 de cada 10 mujeres!) y a la endometriosis (quiste de chocolate).
¿CÓMO SE REALIZAN EL DIAGNÓSTICO Y EL TRATAMIENTO?
Ante todo, las mujeres que se quejan de sangrado menstrual irregular deben ser evaluadas sin falta por un especialista en ginecología. Durante la exploración se revisan uno a uno los factores que podrían causar el sangrado y se valoran la vagina, el cuello uterino, el útero y los ovarios.
Con la ecografía se investiga si hay un tumor del útero o de los ovarios. Con el mismo método se mide el grosor de la capa interna del útero y si es regular. Los pólipos o miomas que se forman en la capa interna del útero también pueden causar sangrado anormal y dolor. Si la paciente con sangrado vaginal anormal tiene más de 40 años y no se ha encontrado una causa evidente del sangrado, debe tomarse una biopsia de la capa interna del útero. Así se valora anatomopatológicamente la estructura de esa capa y se investiga el cáncer de útero.
Si la causa del sangrado procede de los órganos reproductores, es decir, si no es un desajuste hormonal, el tratamiento se dirige a la causa. Por ejemplo, si el sangrado se debe a un mioma, los miomas se extirpan con cirugía. Si se debe a una secreción hormonal anormal de la glándula tiroides (bocio), de la glándula suprarrenal o de la hipófisis, la irregularidad menstrual solo se corrige resolviendo estas situaciones.
Una de las situaciones importantes que deben venir a la mente es la insuficiencia ovárica precoz (lo que nuestra gente llama menopausia precoz). Si junto con la irregularidad menstrual hay sofocos, malestar, sudoración, imposibilidad de dormir e irritabilidad, debe pensarse en una pérdida precoz de la función ovárica aunque la mujer sea muy joven.
Si como resultado de todas estas investigaciones no se detecta ninguna enfermedad que pueda causar el sangrado, la irregularidad menstrual se debe a un desequilibrio hormonal. En ese caso se intenta regular los sangrados con medicamentos reguladores del ciclo. En este tratamiento se usan sobre todo comprimidos con progesterona o píldoras anticonceptivas. Si la causa es el peso, se procura que el peso vuelva a la normalidad.
