Al acercarse la regla aparecen en el 75 % de las mujeres algunas molestias debidas a los niveles hormonales que cambian. En la mitad de estas mujeres las molestias son leves y no afectan a la vida diaria. En la otra mitad aparecen molestias mucho más serias, incluida la depresión. Las molestias premenstruales pueden ser físicas o psicológicas y pueden verse influidas por las diferencias culturales. El SPM es la resultante de acontecimientos tanto físicos como psicológicos. Los estudios muestran que en mujeres procedentes de culturas distintas aparecen molestias distintas. Mientras que la molestia más frecuente en las mujeres del Extremo Oriente es el dolor, en las sociedades occidentales desarrolladas la depresión es el hallazgo más frecuente. Las molestias que afectan de forma desfavorable a la vida social y que aparecen cada mes pueden incluso hacer que la mujer pierda la confianza en sí misma.
Síntomas físicos
En casi todas las mujeres que presentan signos de SPM se detectan sensibilidad en las mamas y un ligero aumento pasajero de peso. Otros síntomas pueden enumerarse como trastornos del aparato digestivo, dolor de cabeza, erupciones, dolores musculares y articulares, debilidad, sangrado de encías, palpitaciones, trastornos del equilibrio, sofocos, sensibilidad excesiva a los sonidos y olores, agitación e insomnio. Que la regla sea dolorosa o abundante, es decir, la dismenorrea, no se considera SPM.
Síntomas emocionales
La hipersensibilidad emocional se observa muy a menudo en el SPM. Pueden darse muchos estados de ánimo distintos, desde la depresión hasta la ansiedad y una irritabilidad excesiva. En algunas mujeres puede observarse una ligera pérdida de memoria. La dificultad de concentración no es una situación rara en el SPM. El estado de depresión, inquietud y tensión que se observa en algunas mujeres se denomina trastorno disfórico premenstrual (TDPM).
Causas
Los trabajos dirigidos a encontrar las causas del SPM no han logrado mostrar por completo los factores que subyacen a este cuadro. Sin embargo, existen algunas teorías. Cuando se administran ciertas hormonas que suprimen la ovulación, se produce una regresión de los signos del SPM. Según esto, las hormonas de la reproducción podrían causar el SPM, pero no se ha explicado cuál es ese papel. Hay datos sólidos en el sentido de que el SPM surge como resultado de la actuación conjunta de estas hormonas y de ciertas sustancias que permiten la transmisión en los nervios. Las sustancias más señaladas son las denominadas GABA y serotonina. Algunos investigadores, en cambio, creen que un desequilibrio del calcio y el magnesio da lugar al cuadro del SPM. La distribución de estos dos minerales en el cuerpo puede causar el cuadro al influir en la comunicación entre las células nerviosas. Estos investigadores sostienen que en las mujeres con SPM una falta de magnesio o un exceso de calcio genera las molestias. Otra causa propuesta en el origen del SPM son las hormonas del estrés. Un exceso de estas hormonas puede hacer que las molestias se vivan con más intensidad. En el origen del SPM se señalan casi todas las hormonas y sustancias que se segregan en el cuerpo. Sin embargo, no se ha encontrado una causa demostrada.
¿En quiénes se observa?
El SPM es una situación que se encuentra en todas las culturas del mundo. En un estudio se hallaron signos de SPM en distintos grados en el 88 % de las mujeres. A medida que aumenta la edad la intensidad de las molestias disminuye, pero con el número de hijos la intensidad aumenta. Las molestias también se encuentran con más frecuencia en las mujeres cuya madre tiene SPM. El SPM también puede aumentar la intensidad de algunas enfermedades. Por ejemplo, en las mujeres con migraña una gran parte de las crisis coincide con el periodo previo a la regla. Igualmente, en las personas con diabetes los niveles de azúcar en sangre y las necesidades de insulina presentan cambios en el periodo previo a la regla. Las crisis de asma se observan con más frecuencia y muchas enfermedades crónicas presentan reagudizaciones. En este periodo se altera la armonía de la persona con su entorno y pueden deteriorarse sus relaciones con las personas con las que trata en el trabajo o en casa y con sus hijos. En las jóvenes en la adolescencia puede aumentar la tendencia al suicidio. Pueden encontrarse trastornos de la alimentación.
Diagnóstico
El diagnóstico del SPM no se basa en hallazgos positivos. La forma más fiable para el diagnóstico es registrar las molestias durante 2 o 3 meses y puntuar su intensidad. Las molestias deben separarse en físicas y psíquicas y debe registrarse de forma regular cuándo empiezan y cuándo terminan.
Tratamiento
Como la causa del SPM no se conoce con exactitud, su tratamiento tampoco es definitivo. Sobre este asunto existen enfoques de tratamiento muy diversos. Dieta: Hay informes de que comer poco y a menudo reduce las molestias. En el periodo previo a la regla, consumir fruta y verdura frescas, mantenerse alejada de la carne roja y las grasas sólidas y no consumir alimentos con aditivos puede ser útil a veces. Del mismo modo, reducir el consumo de cafeína y alcohol también puede ser útil. Ejercicio: en un estudio se halló que el SPM se encuentra con más frecuencia en las mujeres que no hacen ejercicio. Un paseo diario de 30 minutos puede ser útil. Calcio y magnesio: Hay un estudio que informa de que tomar 1200 mg de calcio al día reduce a la mitad las molestias al cabo de 3 meses. En algunas mujeres se ha obtenido beneficio del aporte de magnesio. Sin embargo, sobre este asunto todavía no hay datos concluyentes. Vitaminas: Aunque se ha sostenido que las vitaminas A, E y B6 causan el SPM, no hay ningún dato demostrado de forma concluyente. Entre las demás opciones de tratamiento pueden citarse los medicamentos relacionados con el metabolismo de la serotonina, los medicamentos hormonales, los medicamentos psiquiátricos como los antidepresivos y los ansiolíticos, los diuréticos y las hormonas masculinas, pero ninguno de ellos tiene un beneficio demostrado. Entre los demás enfoques de tratamiento poco frecuentes se encuentran la psicoterapia y la acupuntura.
