Los partos difíciles, el envejecimiento y la predisposición genética pueden causar con el tiempo un descenso del útero en las mujeres. Sin embargo, el descenso del útero puede aparecer no solo en edades avanzadas, sino también en edades jóvenes. El descenso del útero afecta profundamente al confort de vida. Los descensos del útero no tratados a tiempo pueden provocar hemorragias y también hacen que la zona genital quede más indefensa frente a las infecciones. Junto con el útero también descienden la vejiga y la última parte del intestino grueso. En condiciones normales estos órganos no se mueven mucho, pero con la aparición del descenso tienen efectos mayores de lo normal. Por ello, las pacientes deben acudir al médico en poco tiempo, antes de que los efectos se agraven. Se recomienda sobre todo a las mujeres en la menopausia acudir con regularidad a revisión.
¿Cuáles son los síntomas del descenso?
Los descensos de grado leve no suelen dar ningún síntoma. Pero a medida que aumenta la intensidad del descenso también aumenta el número de síntomas. En los descensos moderados suele aparecer dolor en la espalda y en la parte baja del abdomen. Estos síntomas aumentan aún más al permanecer de pie mucho tiempo. Además, el dolor intenso durante las relaciones sexuales también aumenta como síntoma del descenso del útero. En los descensos avanzados, en cambio, el útero llega a un nivel en el que puede verse desde fuera a simple vista. Aparece la sensación de que hay una gran masa en la vagina.
¿Se observa incontinencia urinaria junto con el descenso?
En las fases avanzadas del descenso pueden observarse escapes de orina al toser, estornudar, reír o subir escaleras. Además, también pueden observarse dificultades o imposibilidad para orinar o para hacer de vientre.
¿Cuáles son los métodos de tratamiento?
El tratamiento del descenso del útero varía según el grado de la enfermedad, la situación de la paciente y su salud general. Ante todo se recomienda que haga los ejercicios de Kegel, que sirven para fortalecer la vagina y los músculos de esa zona (al grupo muscular que tapiza el suelo de la pelvis y mantiene en su sitio los órganos que contiene se le llama músculos del suelo pélvico, y a los ejercicios dirigidos a fortalecer estos músculos se les llama ejercicios del suelo pélvico). Pero si el grado del descenso es muy grande, no es muy posible tratarlo ni ayudar con estos ejercicios. A estas pacientes se les recomienda una operación quirúrgica. En estas operaciones se recogen los tejidos descendidos y se restablece la antigua estructura anatómica sana.
¿Cuáles son las opciones de tratamiento quirúrgico?
Hoy existen 2 enfoques básicos en el tratamiento quirúrgico del descenso. El primero es el vaginal (desde abajo), el otro los métodos realizados por el abdomen. Los métodos realizados por el abdomen se llevan a cabo con éxito por laparoscopia o por robot. En esta operación se llega, por vía vaginal o por el abdomen, a los ligamentos que mantienen el útero en su sitio y se suspende hacia arriba.
¿Debe extirparse sin falta el útero en las operaciones de descenso?
Aquí hay 2 enfoques básicos: uno en el que se conserva el útero y otro en el que se extirpa. Hoy el descenso puede corregirse con facilidad conservando el útero. En situaciones como una enfermedad añadida o una edad avanzada, tras hablar con la paciente de los pros y los contras, puede extirparse el útero y corregirse el descenso.
¿Cuál es el éxito de la cirugía robótica en el tratamiento del descenso del útero?
Hoy se aplica con éxito en el tratamiento del descenso del útero. Que la operación se realice con incisiones pequeñas, la escasa pérdida de sangre, el poco dolor y la rápida recuperación constituyen sus principales ventajas. Las pacientes permanecen menos tiempo en el hospital. Reciben el alta en uno o 2 días.
¿Puede volver a observarse descenso tras el tratamiento quirúrgico?
Sin embargo, tras estas operaciones puede volver a observarse descenso. A la cabeza de los factores importantes que influyen en ello están que se realice una buena cirugía, la capacidad de curación de los tejidos de la paciente y si la paciente sigue estrictamente o no las recomendaciones tras la operación. Tras este tipo de operaciones, la curación plenamente deseada del tejido conjuntivo se produce en aproximadamente 3 meses. En ese periodo de 3 meses, situaciones como que la paciente no levante pesos y no sufra estreñimiento influyen de forma muy importante en la curación.
