¡Tres dimensiones en el descenso del útero!

Cuando los músculos y ligamentos del suelo pélvico se debilitan por algún motivo y no pueden dar al útero el soporte necesario, aparece la afección llamada «descenso del útero». El…

30.09.2019 3 min
¡Tres dimensiones en el descenso del útero!
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Cuando los músculos y ligamentos del suelo pélvico se debilitan por algún motivo y no pueden dar al útero el soporte necesario, aparece la afección llamada «descenso del útero». El útero, privado de ese soporte, se desliza poco a poco hacia la vagina y en algunos casos sale por ella.

Aunque se observa con frecuencia sobre todo en mujeres que han tenido más de un parto vaginal o que han entrado en la menopausia, el descenso del útero puede producirse en mujeres de casi cualquier edad.

¡Atención! En muchos casos el descenso del útero no está solo. Puede acompañarse del descenso de otros órganos.

En muchos casos el descenso del útero se acompaña también de la vejiga y del recto (donde se almacenan finalmente las heces). Por tanto, en la exploración deben valorarse sin falta en detalle. Esa valoración detallada constituye el primer paso, el más importante, que influye en el éxito del proceso de tratamiento posterior.

El descenso del útero se valora en cuatro estadios distintos según su gravedad. Los estadios de descenso leve, moderado, grave y muy grave se distinguen fácilmente entre sí por sus signos y molestias y por la exploración ginecológica. Hoy en día, gracias a las operaciones realizadas con cirugía robótica, el descenso del útero puede tratarse por completo.

Los signos del descenso del útero

Los descensos de primer grado (iniciales) no suelen dar ningún signo. Se observan a menudo en mujeres que han tenido un parto vaginal. Pero con los descensos de grado medio empiezan a aparecer los signos. Entre los signos más frecuentes están la sensación de peso en la zona de la pelvis, la salida de órganos por la vagina en forma de masa y, en algunas pacientes, las pérdidas de orina.

¡Con el descenso del útero pueden aparecer tanto pérdidas de orina como imposibilidad de orinar!

Además, el sangrado vaginal, las infecciones urinarias de repetición, el estreñimiento y las dificultades en las relaciones sexuales también están entre los signos del descenso del útero. En los descensos de primer grado suelen preferirse los tratamientos preventivos. Pero en los casos en que la afección ha avanzado, la intervención quirúrgica se vuelve inevitable.

En el estadio de descenso muy grave se realiza la histerectomía, en la que se extirpa el útero. En los últimos años este procedimiento puede realizarse con facilidad gracias a la cirugía robótica.

La operación de cirugía robótica

Hoy en día la cirugía robótica está entre los métodos más elegidos para la histerectomía. Al proporcionar, frente al método laparoscópico clásico, una imagen tridimensional y aumentada, permitir intervenciones más delicadas y crear un entorno quirúrgico cómodo tanto para el médico como para la paciente, la operación puede realizarse con más éxito y en menos tiempo con cirugía robótica.

¿Hay que extirpar necesariamente el útero en su descenso?

Para el descenso del útero no es necesario extirparlo. El descenso puede tratarse sin extirpar el útero, suspendiéndolo de los ligamentos sanos que hay dentro del abdomen. Estas operaciones difíciles, con detalles muy finos, pueden realizarse más fácilmente con cirugía robótica.

Además, realizar la operación mediante una pequeña incisión con cirugía robótica también reduce considerablemente la estancia hospitalaria de la paciente y el tiempo de recuperación tras la operación.

Como con la intervención robótica se actúa sobre la paciente en el mínimo grado posible, disminuyen mucho el riesgo de dañar los tejidos de alrededor durante la operación y el riesgo de que aparezcan complicaciones en la zona tras la operación.

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