El método de la cirugía robótica, utilizado en los últimos años en muchas operaciones también en nuestro país, ofrece con su tecnología avanzada un espacio de trabajo cómodo tanto a los médicos como a las pacientes.
El robot llamado «Da Vinci», que proporciona un entorno de trabajo seguro gracias a la cámara situada en los brazos robóticos y capaz de ofrecer una imagen tridimensional y ampliada, está formado por tres sistemas principales. Al contrario de lo que se cree popularmente, la operación no la realiza el robot por sí solo de forma autónoma.
La operación la realiza el cirujano sentado ante la consola desde la que se controlan y se dirigen los brazos robóticos. Además de la consola, el dispositivo, formado por tres sistemas principales, cuenta con la parte en la que se encuentran los brazos robóticos y con la parte de la torre en la que se hallan el sistema de cámara y la fuente de luz.
Control total con la cirugía robótica
El cirujano sentado ante la consola dirige desde allí todo el sistema y la operación. Con el avanzado mecanismo de control y los precisos brazos robóticos, en los que no hay ningún temblor, la operación puede completarse de forma segura.
Los pedales y la unidad de control situados en la consola son los elementos que proporcionan todo el movimiento. El cirujano que se sienta ante la consola coloca las manos en los mandos y desde allí dirige los brazos del robot con movimientos de la mano, los dedos y la muñeca.
¿Que el cirujano se canse menos influye en la operación de la paciente?
Nuestra respuesta es sin duda sí. El cirujano, apoyando también la cabeza en la parte superior, realiza la operación gracias a la imagen tridimensional ampliada de 10 a 15 veces que llega de la cámara. Como su altura es regulable, todos los médicos pueden usar la consola sin problemas. Además, que el cirujano que opera esté en posición sentada significa también que se cansa menos y se concentra más, y reduce al mínimo los errores debidos al cansancio.
Movimientos precisos
Con la tecnología superior que trae la cirugía de nueva generación, la operación resulta mucho más precisa que con el método abierto. Los brazos robóticos, que pueden girar hasta 540 grados, abren el camino a intervenir en tejidos difíciles de alcanzar con los métodos habituales.
Los brazos robóticos, con una punta sumamente fina y una estructura delicada, pueden resolver con facilidad cualquier intervención delicada. Además, con estos brazos, que no tiemblan como la mano humana, desaparece también el riesgo de dañar los tejidos vecinos de la zona operada.
Junto a esto, el mecanismo de control situado en la consola también se ha diseñado de forma que pueda amortiguar los posibles pequeños temblores de la mano del cirujano. De este modo se logra una alta tasa de éxito en la operación realizada con el método de la cirugía robótica.
