Su tamaño y los problemas que provocan pueden variar de una persona a otra. Los miomas, presentes en una de cada cuatro mujeres, pueden advertirse con facilidad en una exploración ginecológica regular.
En las mujeres que no se hacen una exploración ginecológica regular, para que el mioma se advierta tienen que aparecer síntomas claros. En este punto, el lugar, el tipo y la forma de crecimiento del mioma determinan cómo se manifestarán los síntomas.
TIPOS DE MIOMA
Para determinar los tipos de mioma, las zonas en las que se encuentran los miomas son sumamente importantes.
MIOMA SUBSEROSO
A los miomas que se desarrollan en la parte externa del útero y sobre la pared uterina se les llama «miomas subserosos». Estos miomas crecen rápidamente hacia fuera. Debido a su rápido crecimiento, estos miomas, que generan sensación de presión en la zona en la que se encuentran y a su alrededor, provocan la aparición de dolores pélvicos.
MIOMA INTRAMURAL
A los miomas que crecen en la capa media del útero y siguen desarrollándose dentro de la pared uterina se les llama «miomas intramurales». El crecimiento de estos miomas puede alargar el ciclo menstrual y provocar sangrado y dolor.
SUBMUCOSO
A los miomas que crecen bajo la capa interna del útero se les llama «miomas submucosos». Estos miomas crecen rápido y pueden causar sangrados muy abundantes.
Si estos miomas, que son un obstáculo para el embarazo y pueden hacer fracasar los tratamientos de fecundación in vitro, se advierten durante la planificación de un embarazo, debe darse prioridad a extirpar el mioma con una intervención quirúrgica.
MIOMAS PEDICULADOS
Si el mioma crece hacia fuera del útero mediante un pedículo, entonces se le llama «mioma pediculado». Si durante su crecimiento el mioma gira alrededor del pedículo en el que se asienta, en el tejido del mioma se produce necrosis por la interrupción del flujo sanguíneo, lo que puede causar un dolor intenso. En este caso hay que extirpar el mioma con una operación urgente.
EL TRATAMIENTO DEL MIOMA
El tratamiento del mioma varía según las características físicas de la persona, el número de miomas que tiene, el tamaño de sus miomas, su localización y su velocidad de crecimiento.
El método más definitivo conocido en el tratamiento del mioma es la extirpación de los miomas mediante una operación quirúrgica. En pacientes seleccionadas, con técnicas distintas como el tratamiento farmacológico o la obstrucción de los vasos que llegan al útero, puede impedirse el crecimiento de los miomas y prevenirse las molestias que causan a la persona.
Si la persona desea quedarse embarazada o someterse a un tratamiento de fecundación in vitro, se recomienda examinar los miomas de forma muy detallada y, si se cree que darán lugar a un problema en el embarazo, extirparlos sin falta. En las mujeres que se acercan a la menopausia, tras aplicar los tratamientos que resolverán los problemas causados por el mioma, los miomas pueden seguirse durante la menopausia, ya que se sabe que en este periodo los miomas se reducen.
