La histeroscopia se divide en dos: diagnóstica y operatoria. En la histeroscopia, realizada con anestesia general o local, primero se dilata el cuello del útero y se llena el útero con líquido. Después se avanza el histeroscopio dentro del útero. Gracias al histeroscopio se visualiza la capa interna del útero. Allí se estudia el estado de la cavidad uterina. Este es el uso de la histeroscopia con fines diagnósticos. En algunos casos esta técnica también se usa con fines de tratamiento. La histeroscopia, que por lo general puede usarse en casi cualquier situación, no puede usarse en el embarazo ni en las infecciones vaginales o urinarias.
¿Qué puede hacerse con la histeroscopia operatoria?
La histeroscopia operatoria es la parte quirúrgica de la histeroscopia. Con la histeroscopia operatoria es posible actuar sobre estructuras como las adherencias dentro del útero, los miomas y los pólipos. El aspecto ventajoso de la histeroscopia operatoria es que estas actuaciones pueden realizarse durante la histeroscopia diagnóstica. Sin embargo, la histeroscopia operatoria se realiza con tijeras, pinzas de biopsia o pinzas de agarre. Con este método, para evitar las adherencias que podrían volver a formarse tras la operación, puede colocarse un DIU o un catéter dentro del útero. Además, los dispositivos intrauterinos que antes no pudieron extraerse con otros métodos pueden extraerse con el método de la histeroscopia operatoria. Esto es sumamente eficaz sobre todo para extraer un DIU cuyo hilo no se ve y que ha migrado dentro del útero. Mientras que la histeroscopia diagnóstica dura aproximadamente 2 o 3 minutos, la duración de las histeroscopias operatorias puede alcanzar con frecuencia unos 10 a 20 minutos. Las pacientes suelen poder recibir el alta el mismo día tras esta operación. Es decir, se realiza como un procedimiento de un día.
El periodo tras la histeroscopia
Tras la histeroscopia es completamente normal que se den ciertas situaciones. Entre ellas están, en primer lugar, un aumento del flujo vaginal, el sangrado vaginal o el dolor abdominal. Sin embargo, el dolor en particular puede controlarse fácilmente con analgésicos. En algunos casos, tras la histeroscopia los médicos pueden aconsejar evitar las relaciones sexuales. Aunque rara vez, tras la histeroscopia pueden aparecer sangrado abundante, fiebre alta, flujo vaginal muy abundante o dolor abdominal intenso. En ese caso las pacientes deben acudir a su médico. La histeroscopia es una operación que debe realizarse por médicos especialistas formados en este campo. Porque en los procedimientos mal realizados existe, aunque sea en un 1 %, riesgo de perforación del útero y de sangrado anómalo.
