Después de que el sistema quirúrgico Da Vinci recibiera en 2005 la aprobación de la FDA para su uso en las enfermedades ginecológicas, las operaciones mínimamente invasivas asistidas por robot empezaron a extenderse por el mundo a gran velocidad.
De forma parecida a las operaciones laparoscópicas convencionales, con la cirugía robótica, junto con sus mejores resultados en torno a la operación, se consigue una reducción del tiempo de estancia hospitalaria de la paciente tras la operación y un proceso de recuperación de mayor calidad.
La cirugía robótica mejora notablemente aquellos aspectos que resultan limitados en el método laparoscópico clásico, como la visión en dos dimensiones, la sensibilidad de la cámara, el espacio de movimiento restringido de los instrumentos laparoscópicos y la mala posición ergonómica del cirujano. Junto con esto, este abordaje asistido por robot reduce al mínimo también el riesgo de que la paciente sufra una complicación durante la operación o después de ella.
Riesgo mínimo de infección
Según las investigaciones realizadas, las operaciones asistidas por robot tienen muchas ventajas frente a los métodos abiertos. En el método de la cirugía robótica se produce menos pérdida de sangre, lo que reduce la necesidad de sangre de la paciente durante la operación.
Además, la frecuencia de complicaciones como la trombosis venosa profunda, la infección, el linfocele, el hematoma y la fuga anastomótica es mucho menor que en las operaciones abiertas y en las laparoscópicas. Gracias a que la incisión que se abre para la operación es muy pequeña y a que, de forma mínimamente invasiva, se realiza la mínima intervención en la paciente, las situaciones desfavorables que podrían producirse, como una hemorragia o una infección, pueden evitarse con facilidad.
El posoperatorio con la cirugía robótica
En las operaciones en las que se prefiere la cirugía robótica, el periodo posterior a la operación es bastante más cómodo que en otras operaciones y la recuperación es corta. Como la intervención en el cuerpo de la paciente se realiza en el menor grado posible (la intervención y el movimiento innecesarios se reducen al mínimo), el proceso de recuperación se produce muy rápidamente.
Según las investigaciones realizadas en operaciones ginecológicas, la frecuencia de complicaciones de segundo nivel en el periodo precoz y tardío tras las operaciones realizadas con cirugía robótica se ha determinado en un 2,9 %. Estas complicaciones, que se presentan como infección de las vías urinarias, inflamación pélvica o infección de la herida, se consideran complicaciones que aparecen tras cualquier operación y que se tratan en poco tiempo con antibióticos. Sin embargo, se ven muy poco.
La frecuencia de complicaciones de tercer nivel se ha indicado en un 0,7 %. Por ello, las operaciones ginecológicas asistidas por robot se consideran muy seguras.
