Los órganos sumamente importantes para las funciones reproductivas de las mujeres se encuentran en la zona pélvica. Los dolores pélvicos que se producen en esta zona a veces aparecen de forma repentina y otras veces pueden ser dolores crónicos que se hacen sentir desde hace mucho tiempo. Los dolores pélvicos, que se sienten sobre todo en la zona abdominal, pueden ser dolores de tipo calambre o contractura muscular. Si los dolores pélvicos continúan desde hace más de 6 meses y afectan a la calidad de vida de la persona, se consideran dolor crónico y debe buscarse ayuda médica.
La causa del dolor pélvico debe identificarse correctamente
El dolor pélvico se encuentra con bastante frecuencia en las mujeres durante la menstruación. Además, los dolores pélvicos, que también pueden aparecer por un enfriamiento o por causas distintas, pueden acompañarse en algunos casos de sudoración, vómitos y náuseas. Los problemas relacionados con los órganos situados en la zona pélvica pueden causar dolores pélvicos. Por eso los dolores pélvicos pueden clasificarse en dolores de causa ginecológica, relacionados con el embarazo o debidos a problemas intestinales o de la vejiga. No obstante, si el dolor pélvico es muy intenso y dura desde hace varias semanas, se recomienda acudir a un médico especialista e iniciar un proceso de exploración detallada y estudio radiológico.
¿Puede tratarse el dolor pélvico?
El dolor pélvico se siente principalmente en la zona donde se encuentra el hueso de la pelvis. Los dolores relacionados con patologías de los ovarios, el intestino, la vejiga, el útero y las trompas situados en esta zona suelen manifestarse como dolor inguinal. Como el dolor pélvico puede deberse a muchas causas distintas, el diagnóstico puede ser difícil. Su tratamiento también varía según la enfermedad que provoca el dolor pélvico.
Para establecer un diagnóstico certero del dolor pélvico, primero se valora si existe una infección. Tras los análisis de orina y de sangre, si se considera necesario puede recurrirse a pruebas radiológicas y a pequeñas intervenciones quirúrgicas.
La endometriosis (quiste de chocolate), la adenomiosis, la cistitis intersticial (síndrome de vejiga dolorosa), la fibromialgia, el embarazo ectópico, el engrosamiento del endometrio y el cáncer de ovario pueden causar dolores pélvicos crónicos. El tratamiento de los dolores pélvicos se determina según la causa que pueda identificarse. Si no puede determinarse el factor que provoca el dolor, se aplica un tratamiento orientado a aliviarlo. En los casos en que el dolor no puede tratarse por completo, la prioridad pasa a ser la aplicación de métodos de tratamiento dirigidos a mejorar la calidad de vida de la persona. Entre estos tratamientos pueden aplicarse antibióticos, antidepresivos, la píldora anticonceptiva, tratamiento hormonal, analgésicos, fisioterapia y tratamiento nutricional. Si no se obtiene respuesta con estos tratamientos, puede plantearse recurrir a procedimientos quirúrgicos.
