Se sabe que la formación de miomas está relacionada con las hormonas. Uno de los puntos más llamativos en la relación entre mioma y hormona es que los miomas no aparecen antes de la pubertad ni después de la menopausia.
Por ello, en las mujeres que están en la menopausia o que van a entrar en ella, el tratamiento de un mioma que no provoca molestias a la paciente puede suspenderse durante un tiempo y puede esperarse a que los miomas se reduzcan por sí solos.
¡DESPUÉS DE LOS 30 AÑOS LA EXPLORACIÓN GINECOLÓGICA REGULAR ES MUY IMPORTANTE!
Los resultados obtenidos en las investigaciones realizadas muestran que el problema del mioma en las mujeres está bastante extendido. Los miomas, que aparecen con tanta frecuencia, no son advertidos por el 75 % de las mujeres y permanecen ocultos hasta que dan síntomas claros.
Cuando observamos la franja de edad en la que los miomas se hacen más frecuentes en las mujeres, es posible ver que después de los 30 años la exploración ginecológica regular es muy importante.
La tasa de formación de miomas, que aumenta con la edad, disminuye con el inicio de la menopausia. También puede observarse que algunos miomas se reducen en la menopausia e incluso desaparecen por completo.
LA CONCIENCIA SOBRE EL MIOMA ES MUY BAJA
Aunque el mioma es un problema que aparece en una de cada cuatro mujeres, el 75 % de las mujeres que tienen un mioma ni siquiera es consciente de ello.
Si se tiene en cuenta lo importante que es para la salud de la mujer una exploración ginecológica realizada con regularidad, las mujeres deben ser más cuidadosas en este asunto.
Aunque los miomas se pasan por alto con facilidad por ser tumores benignos, no debe olvidarse que estas formaciones crean problemas propios. Mientras que 3 de cada 100 mujeres que reciben tratamiento por infertilidad lo reciben a causa de un mioma, la probabilidad de aborto en las mujeres con mioma alcanza también una cifra alta, del 40 %.
ADVERTIRLOS PUEDE LLEVAR TIEMPO
Además de estos problemas, advertir los miomas, que traen consigo también problemas como anemia, dolor, orinar con frecuencia y estreñimiento, puede llevar bastante tiempo.
Mientras que estas formaciones, advertidas fácilmente durante una exploración ginecológica, pueden controlarse con medicamentos, pueden eliminarse de forma definitiva con una operación.
Debe tenerse presente que en las operaciones de mioma no hace falta extirpar por completo el útero y que con las técnicas de cirugía robótica estas operaciones se completan con altas tasas de éxito.
En el tratamiento del mioma, la extirpación del útero solo se plantea en los casos en que, en mujeres en la menopausia, el crecimiento del mioma continúa y se repite.
