La cirugía robótica es el método más avanzado y más reciente de las técnicas de cirugía mínimamente invasiva. Con el sistema robótico, en el que se controlan una cámara fina e iluminada y pequeños instrumentos quirúrgicos, puede realizarse sin problemas casi la totalidad de las operaciones ginecológicas en particular.
Mientras que en el método conocido popularmente como cirugía abierta hay que realizar una única incisión grande para poder intervenir en el campo quirúrgico, con el método laparoscópico la misma operación puede hacerse a través de varias incisiones menores de 1 cm. La cirugía robótica es bastante parecida a la cirugía laparoscópica. Aunque existen muchas diferencias entre ambas, una de las mayores es la forma en que el médico maneja los instrumentos quirúrgicos.
Operaciones de cirugía robótica
Todas las operaciones que pueden realizarse con el método laparoscópico en el campo de la ginecología pueden realizarse también con cirugía robótica. La cirugía robótica tiene ventajas importantes sobre todo en las situaciones en las que el campo quirúrgico es estrecho y pequeño y hay que intervenir en lugares de difícil acceso para el médico. Gracias a la cámara tridimensional es posible visualizar el campo quirúrgico con detalle y, gracias a los precisos brazos robóticos, es posible trabajar en espacios muy estrechos sin dañar de ninguna forma los tejidos de alrededor. El hecho de que estos brazos puedan además realizar maniobras y giros que la muñeca humana no puede hacer permite llevar a cabo con mayor facilidad operaciones complicadas.
Las ventajas de la cirugía robótica
El método de la cirugía robótica aporta ventajas importantes tanto a la paciente como al médico que realiza la operación. El médico que opera maneja los brazos robóticos desde una consola en posición sentada. Además, el hecho de que los brazos robóticos se muevan amortiguando el temblor de la mano también puede facilitar las operaciones.
Del lado de la paciente, realizar la operación a través de pequeñas incisiones tiene ventajas como reducir al mínimo el riesgo de problemas como una infección en las incisiones tras la operación y no dejar una cicatriz visible después. Realizar la intervención a través de pequeñas incisiones hace que el proceso de recuperación sea más cómodo y más corto. Operar mediante pequeñas incisiones también reduce el sangrado durante la intervención y disminuye la cantidad de sangre que será necesaria.
Hoy en día se realizan con esta tecnología de nueva generación muchas operaciones, sobre todo la miomectomía, la cirugía del quiste de ovario, la cirugía de la endometriosis (quiste de chocolate), la histerectomía (extirpación del útero), las operaciones de descenso de órganos, la cirugía para desobstruir las trompas y las operaciones de cánceres ginecológicos.
