Hacerse una revisión ginecológica con regularidad cada año es muy importante para la atención sanitaria preventiva y para mantener la salud física y reproductiva. Por desgracia, muchas mujeres descuidan la revisión ginecológica.
Las mujeres que aplazan sus controles porque no tienen ningún problema físico pueden enfrentarse a muchos riesgos distintos. Concienciar sobre la importancia de las revisiones ginecológicas es de gran importancia para mantenerse sana.
Las revisiones ginecológicas salvan vidas
Los cánceres femeninos son problemas de salud que, cuando se diagnostican pronto, pueden tratarse en gran medida con los tratamientos adecuados. Cuando el diagnóstico llega tarde, las opciones de tratamiento disminuyen y no es posible prolongar la vida. Es posible diagnosticar en una fase muy temprana, durante las revisiones ginecológicas de rutina, enfermedades distintas como el cáncer de útero, de cuello uterino y de ovario.
Que durante las revisiones ginecológicas se escuchen los antecedentes y las molestias de las pacientes, se recojan datos sobre su ciclo menstrual y se controle a las que tienen vida sexual activa frente a las enfermedades de transmisión sexual supone una gran ventaja. Sabemos que hay muchas mujeres que sienten reparo ante las revisiones ginecológicas y que muchas temen ese proceso.
Sin embargo, con una revisión ginecológica regular, sin dejar pasar mucho tiempo, también pueden superarse las dificultades que aparecen en una exploración realizada mucho después a causa de una molestia. Por un lado el médico conoce bien a su paciente y compara los hallazgos de la exploración anterior con los nuevos, y por otro la paciente puede acudir rápidamente a su médico ante nuevas molestias.
La revisión ginecológica debe comenzar a una edad temprana
Dentro de la revisión ginecológica se realizan exploraciones completas de los órganos genitales femeninos como las trompas de Falopio, el cuello uterino, los ovarios, la vulva y la vagina. Primero se investiga si hay quistes, verrugas y anomalías similares en la zona de la vulva. Después se pasa a los controles de la vagina. La vagina se abre con un instrumento especial llamado espéculo y se examina si existe algún problema estructural en las paredes vaginales.
Durante la revisión ginecológica anual se realiza una citología (test de Papanicolaou) a las personas mayores de 21 años. Gracias a esta prueba pueden diagnosticarse a una edad temprana el cáncer de cuello uterino y los cambios celulares precancerosos con riesgo de transformarse en cáncer de cuello uterino. Si en los resultados anteriores se detecta alguna anomalía, puede aumentarse la frecuencia de la citología.
Mientras en la citología se estudian las células desprendidas del cuello uterino, en la misma muestra puede analizarse también el virus del papiloma humano. Cuando se analizan ambos, la situación se denomina cotest. Si el cotest resulta normal, la citología puede realizarse con intervalos más largos. Durante la revisión ginecológica pueden aplicarse a las mujeres una serie de pruebas y exploraciones distintas. La edad, los factores de riesgo personales y los antecedentes familiares pueden influir en las pruebas y exploraciones que se realicen.
¡A la revisión ginecológica solo deben ir las mujeres casadas o sexualmente activas!
Por supuesto es falso. Las enfermedades mencionadas arriba no se ven solo en mujeres que mantienen relaciones sexuales. También pueden verse en mujeres que nunca las han mantenido. Por eso, aunque nunca hayan mantenido relaciones sexuales, las mujeres deben acudir sin falta al ginecólogo para un control una vez al año.
La revisión ginecológica no debe posponerse
En nuestra sociedad muchas mujeres descuidan las revisiones ginecológicas. Por los controles rutinarios descuidados no es posible diagnosticar precozmente enfermedades que pueden poner en peligro la vida. Por eso, tanto para proteger como para mantener la salud de la mujer, es muy importante realizar revisiones ginecológicas con regularidad una vez al año.
